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Hacer de Chile la “Fábrica mundial de energía”

07 Jun 18
Mónica Castro
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El 5 de abril de 2018, la Ministra de energía Susana Jiménez anunciaba que a partir de ese día, la Comisión Nacional de Energía (CNE), en su compromiso con incorporar progresivamente iniciativas innovadoras al sector energético, se sumaba a la utilización de la tecnología blockchain con el fin de certificar la validez de los datos públicos, entregados a través de su portal Energía Abierta. Dichos datos incluyen los precios nacionales de combustibles, precios del gas natural, petróleo, precios medios de mercado y costos marginales, entre otros.

Al respecto, la ministra Jiménez declaró que “desde el Ministerio de Energía nos interesamos en bajar esta tecnología desde un nivel conceptual a un caso concreto, entendiendo que es considerada por los expertos a nivel mundial como la tecnología más disruptiva de la última década, y que podrá ser parte de nuestro día a día dentro de los próximos años”.

El proyecto reemplaza el antiguo sistema centralizado de información, por bases de datos distribuidas en una red de cientos de miles de servidores, permitiendo de esta manera el acceso a la información de energía en tiempo real. Asimismo, dicha información se valida y certifica gracias a la existencia de muchos testigos-usuarios que se encuentran observando el proceso.

¿Cómo funciona la certificación de información en el modelo descentralizado CNE-Blockchain?

El proceso que permite este sistema de certificación, tiene en resumen las siguientes etapas (ampliadas en infografía CNE):

  1. Un profesional CNE selecciona un conjunto de datos a certificar en blockchain.
  2. Se guardan los datos a través de un software.
  3. El conjunto de datos se transforma en un código alfanumérico o hash.
  4. El hash es enviado a la blockchain o base de datos de la red Ethereum.
  5. Mediante una operación matemática llamada “prueba de trabajo” el conjunto de datos se certifica en la blockchain de Ethereum.
  6. Se emite un certificado de confianza que puede ser visualizado en una interfaz gráfica especialmente creada para que cualquier persona pueda acceder a los datos contenidos en el certificado.

Chile, la Fábrica mundial de energía

En este contexto de positiva recepción a la tecnología blockchain “como la más disruptiva de la última década”, es importante recordar que ocurre en un periodo en que Chile consolida su liderazgo en materia de energías renovables, con una geografía especialmente propicia para su desarrollo.

Y tal como vimos en un artículo anterior, una blockchain no sólo permite la certificación confiable y segura de datos, sino que hace posible construir completas redes de distribución de energía, donde los miembros de la comunidad toman un rol protagonista tanto en la administración como en el funcionamiento de dichas redes.

Por tanto, en este nuevo modelo, que se introduce progresivamente en nuestra sociedad, es importante recordar que:

Chile cuenta con una energía solar que le permite producir el total de la electricidad necesaria en todo el país, siendo la zona norte la que posee los más altos niveles de radiación solar del mundo, los que se concentran en el desierto de Atacama y sus alrededores.

Asimismo, los fuertes vientos que se producen de norte a sur, constituyen otro gran potencial para desarrollar la energía eólica. En este sentido, desde el año 2007 -año en que entró en funcionamiento el primer parque unido al Sistema Interconectado Central (SIC)- y hasta la fecha, las torres eólicas aumentaron de 11 a 651, desarrollándose torres cada vez más altas, lo que permite capturar vientos con mayor volumen de energía.

Por otra parte, nuevamente nos encontramos con la prerrogativa de ser a nivel mundial, una de las naciones más privilegiadas en cuanto a la energía marina renovable, con cerca de cuatro mil kilómetros de costa, y en consecuencia con una alta factibilidad de explotación y desarrollo. La energía marina proviene -entre otras fuentes- de la conversión en energía eléctrica, de aquella que surge del movimiento del mar.

Cabe mencionar por último que nuestro país tiene además otros grandes potenciales de producción de energía eléctrica, entre los que se cuenta el biogás (gas producido por la descomposición de materia orgánica) y la energía geotérmica (obtenida del calor del subsuelo).

En definitiva, un buen panorama parece asomarse: la combinación entre un país especialmente privilegiado para el desarrollo de energías renovables y una nueva tecnología que descentraliza y por tanto promueve que este desarrollo se verifique en un modelo sustentable y respetuoso del medioambiente,  pero también descentralizado y por tanto, más justo y progresivamente más inclusivo.

 

Blockchain y modelos descentralizados en la gestión de la energía

04 Jun 18
Mónica Castro
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Para comenzar, recordemos que todo proyecto vinculado a la tecnología blockchain -e independiente del área de donde provenga- define sus bases en un funcionamiento de tipo descentralizado que prescinde de intermediarios fuertes o administraciones centrales; que verifica y valida sus operaciones gracias a un software o programa que alerta de cualquier irregularidad garantizando de esta manera la seguridad del sistema y cuyas interacciones ocurren persona a persona, mediante una red de ordenadores que les permiten el intercambio directo de información.

En los proyectos blockchain asociados a la gestión eficiente de las energías – enfocada especialmente en las energías renovables- dichas características son también el eje que permite el desarrollo de diferentes proyectos, en los que adicionalmente aparece la figura del prosumidor, es decir, de un consumidor de energía que a la vez cuenta con los requerimientos necesarios para ser también un productor y por tanto un proveedor de la misma.

Entre los desarrollos que se encuentran actualmente en marcha encontramos la propuesta de creación de plataformas de distribución de energía al interior de comunidades, que funcionan de manera independiente de la red eléctrica nacional, tal como propone el proyecto holandés Spectral Energy. Este proyecto permite que se genere energía renovable a través de paneles solares y se intercambie sin restricciones entre sus miembros: por ejemplo, hace posible vender de un hogar a otro, remanentes de energía (de prosumidor a consumidor). Con este fin, Spectral Energy dispone además de un token llamado “Jouliette” cuyo objetivo es educar en el modelo de intercambio local de energía. Este sistema cuenta además con mapas de flujo de energía en tiempo real visualización de datos y sistemas de predicción de aprendizaje automático (IA), que permiten detectar in situ, errores, fallas, irregularidades y otros eventos de la red.

Por otra parte, hace posible los financiamientos colectivos para la implementación de energías renovables: es el caso de la plataforma Sun Exhange, a través de la cual se gestionan diferentes proyectos cuyo eje es desarrollar redes blockchain de distribución de energía solar en comunidades situadas en espacios geográficos de alta factibilidad. Estos proyectos se financian a través de la venta abierta de “células solares”, las que representan fragmentos de los paneles solares que serán instalados en cada iniciativa. Al completarse la venta de la totalidad de células solares, los proveedores de paneles llevan a cabo su instalación y a partir de esto se crea una red local de provisión de energía solar. Asimismo, quienes obtuvieron células solares en la primera etapa reciben pequeñas recompensas en la medida en que esta red comunitaria genera utilidades.

Asimismo, están presentes la promoción de soluciones que apuntan a los diferentes aspectos necesarios para el funcionamiento eficiente de los autos eléctricos: proyectos que como Oxygen buscan potenciar el uso de autos eléctricos de tecnología limpia en calles europeas; con esta finalidad se encuentran promoviendo la implementación de centros de carga (para lo cual se hizo una postulación abierta a quienes cumplieran los parámetros necesarios para funcionar como uno), unificados por una plataforma blockchain que entrega información en tiempo real, permite pagos automatizados, venta de energía no utilizada y recompensas por retrasar la carga de un auto en periodos de congestionamiento; entre sus objetivos se encuentran también fomentar la adopción de vehículos eléctricos autónomos para viajes de corta duración y bajo costo, que podrían eventualmente programarse como taxi, mientras su dueño no hace uso de él y volver a sus manos a una hora previamente determinada.

Otra de las gestiones de la energía que se encuentran en desarrollo es la que dice relación con el Internet de las Cosas (IoT), orientadas a reducir tanto el uso de la energía como su costo. En esta categoría encontramos el proyecto GRID+ que consiste en configurar un sistema compuesto por un Agente inteligente que se encarga de comprar y vender electricidad con las tarifas más económicas, una App telefónica que permite monitorear el uso de energía, realizar pagos y estar en una búsqueda constante de formas de ahorro de energía y un Monitor inteligente conectado de forma inhalámbrica al medidor de electricidad con el fin de obtener información en tiempo real. El Agente inteligente permitirá además tomar decisiones como apagar aparatos de funcionamiento eléctrico en momentos estratégicos con el fin de reducir los gastos asociados. Esta modalidad aplica también para prosumidores que cuenten con paneles solares y que deseen comprar energía cuando se encuentre a bajo precio y venderla cuando esté en alza, lo que podrán hacer de manera automática a través del Agente inteligente.

En Chile, la tecnología blockchain ha sido incorporada por la Comisión Nacional de Energía (CNE) como un notario digital que certifica la información pública que se publica en su Portal de datos. Más detalles sobre energía y blockchain en Chile en la entrada “Hacer de Chile la Fábrica mundial de energía”.

 

Sobre los contratos inteligentes, “Smart Contracts”

16 Feb 18
Roque Borrero
,
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Un contrato tradicional generalmente es un acuerdo escrito firmado entre varias partes, la evolución digital pueden ser los llamados contratos inteligentes.

Así como se comenta en el articulo sobre gestión de derechos de autor a través de una blockchain , el uso del blockchain mas alla de una criptomoneda brinda infinidades de oportunidades y soluciones en tecnología de la informacion. tal es el caso de los contratos inteligentes – Smart Contracts los cuales ayudan a formalizar acuerdos, intercambio y compras de bienes o servicios, basado en condiciones si-entonces , es decir si sucede algo entonces sucede una acción o consecuencia, por ejemplo si hago una contrato de un servicio este contrato me avisaría con un mensaje de texto el pago de la mensualidad,  otra definición puede ser:

“un código informático que actúa como un acuerdo vinculante entre dos o más partes cualesquiera, sin necesidad de un intermediario, y cuyas cláusulas se programan previamente otorgándole la capacidad de auto ejecutarse” (Vivas, 2017,)

Las ventajas de estos contratos son:

  • Autonomía: Es uno mismo quien accede al acuerdo. No existen intermediarios, por lo que también se ahorra dinero.
  • Confianza: Los documentos están encriptados en un shared-ledger. No pueden perderse.
  • Backup: Todos los miembros de la red tienen los documentos duplicados.
  • Rapidez: Ahorro de tiempo en el procesamiento de documentos, papeleos manuales, etc.
  • Seguridad: Obtenida gracias a la criptografía.

Aún hay mucho por venir con respecto a las tecnologías blockchain, Las aplicaciones y usos en nuestro día a día, se verán afectados , en el caso de los contratos inteligentes se esperan más desarrollos las cuales  brinden transparencia y mayor integridad para quienes los apliquen , si dicha tecnología se emplean en los gobiernos e instituciones públicas se puede vislumbrar entonces mejores y más claros acuerdos entre las personas. para un mundo mas seguro y confiable.

La criptomoneda Prosus en sí misma puede ser un ejemplo de un contrato inteligente, donde las reglas están codificadas y aceptadas por sus participantes

Mas sobre el tema Carlos Vivas Augier firma el capítulo del libro dedicado a las “Aplicaciones transversales de la blockchain”

 

 

 

Referencias:

http://jeuazarru.com/wp-content/uploads/2017/11/Blockchain.pdf

http://acis.org.co/revista145/content/blockchain-%E2%80%9Ccadena-de-bloques%E2%80%9D-reflexiones-sobre-seguridad-y-control

https://www.marcialpons.es/static/pdf/9788423426553.pdf

Sobre gestión de derechos de autor a través de una blockchain

29 Ene 18
Mónica Castro
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El acercamiento habitual al concepto de blockchain suele ser el que se encuentra asociado a la tecnología que soporta la emisión y uso de criptomonedas. Sin embargo, quien desee adentrase un poco más en las aplicaciones que puede tener una cadena de bloques, podrá encontrarse con una amplia variedad de propuestas: gestión de contenidos (como la ya conocida red Steemit), microtrabajo o tareas freelance (crowdsourcing), intercambio de material audiovisual, redes para gamers, servicios de realidad virtual, entre otros, todos con un denominador común que es el de eliminar terceros en cualquier tipo de contrato o relación entre personas*, razón por la cual se llama red distribuida (y no descentralizada como se aclara en este artículo, dado que no hay una repartición equitativa de centros, sino que sencillamente, no los hay).

Pero vamos a enfocarnos aquí en lo que una blockchain puede hacer, o está haciendo por la gestión de derechos intelectuales.

Primero, recordar que el registro de propiedad intelectual es un aspecto regido por ley en cada país y en nuestro caso, basada en los preceptos del Convenio de Berna. En Chile, la materialización de dicha ley es administrada por su propio departamento (DDI), que a su vez depende de la DIBAM. Son ellos quienes mediante una inscripción presencial o digital (un poco engorrosa pero efectiva) y una tarifa en UTM, certifican la autoría de una obra, asignándole un número de inscripción y quedando esta archivada en sus registros, pudiendo ser consultada cada vez que sea necesario (orientado sobre todo a la resolución de disputas sobre autoría). Todo el proceso es administrado por el Estado quienes constituyen la figura de un tercero que “confirma” que Juan Pérez es el autor de su propia obra musical, literaria, teatral, informática, etc.

La blockchain ha hecho aparecer varias plataformas donde el registro de autoría se vuelve descentralizado: se accede, se registra y la red se encarga de encriptar la información, que puede ser consultada de la misma manera en que revisamos una transacción de bitcoin en Blockchain.info o de ether en Etherescan, sólo que esta vez se trata de desplegar la información referida a un registro de propiedad intelectual.

Ya existen varias plataformas que cumplen con este objetivo, tales como po.et, que emite además sus propios token (POE) y que se define como un “libro de contabilidad compartido, abierto y universal diseñado para registrar metadatos e información de propiedad para activos creativos digitales” (puedes leer su whitepaper aquí) o bien la plataforma peruana Leftherian (orientada a Latinoamérica) que ofrece “proteger tu obra en menos de 10 segundos”, en contraposición con el trámite que implica la misma tarea por medios tradicionales. En el caso de esta última cuentan con la autorización de INDECOPI que es el organismo que certifica oficialmente los registros de autor en Perú. Una suerte de combinatoria podría decirse que de transición. Po.et por su parte funciona de manera completamente descentralizada.

Otra iniciativa que ofrece una plataforma de similares características es Creative Chain, que además de “certificar de manera imborrable la propiedad intelectual y licencia de arte digital” plantea la posibilidad de realizar transacciones a través de CREA, una criptomoneda que ofrece una alternativa de pagos p2p asociados a trabajos culturales, artísticos y creativos, que prescinden del uso del sistema bancario tradicional.

En la gestión de derechos de autor a través de cadena de bloques, es el autor quien también decide los permisos que quiere dar a su obra (similar a las definiciones que estableció antes Creative Commons), las que quedan también resguardadas y certificadas por la comunidad de usuarios de la red, con un registro igualmente indeleble.

O sea que como siempre ha debido ser, los derechos de autor, para los autores: los morales (la obra unida al autor) y los patrimoniales (de explotación). Y que se haga la voluntad de la Blockchain.

*(No obstante, la tecnología blockchain puede ser utilizada y administrada por terceros, de acuerdo a intereses particulares, caso en el cual se vuelve privada y pierde una de sus principales definiciones, por tanto debiera ser incluso nominada de otra forma).